Canal RSS

Archivo de la categoría: Postres y dulces

HELADO DE QUESO Y FRUTOS ROJOS, PARA UNA DULCE VUELTA

¡Hola! ¿Hay alguien ahí?
¿Qué tal vuestro verano?
Yo no me puedo quejar, he viajado un poquito y he intentado desconectar de la monotonia habitual. Ahora ya toca irse preparando para encarar el otoño, que, por muchas razones, estoy segura de que va a ser calentito para muchos, yo entre ellos. Por eso como este blog lo utilizo para evadirme de los quebraderos de cabeza, hoy os traigo un helado de queso y frutos rojos que es muy fácil de hacer y está bien rico. Vamos a reiniciar la temporada con algo dulce que llevarnos a la boca y sencillo de hacer, los quebraderos de cabeza que he mencionado los dejamos para otros menesteres.

Ingredientes:

* 500 gr queso mascarpone
* 200 ml de nata líquida para montar, mínimo 35% mg
* 150 gr azúcar
* Dos huevos
* 40 gr azúcar invertido
* 150 gr frambuesas
* Una cucharada rasa de azúcar glas
* 150 gr moras

Elaboración

Montamos la nata y la reservamos en el frigorífico.
Lavamos y secamos las frambuesas y las mezclamos con una cucharada rasa de azúcar glas. Reservamos.
Mezclamos en un bol los huevos y el azúcar con una varilla a mano hasta integrarlos.
Añadimos el azúcar invertido y mezclamos.
Añadimos el queso mascarpone y mezclamos muy bien.
Echamos la nata montada, integramos bien y añadimos las frambuesas y las moras. Al mezclar la mayoría de las frambuesas se romperán, no pasa nada, y las moras quedarán más enteras.
Dejamos enfriar una media hora en el congelador y lo pasamos a mantecar en la heladera, según las instrucciones de la misma. Yo lo tuve unos 25 minutos en la Kitchen Aid.
Si no tenéis heladera lo vais batiendo manual pero enérgicamente cada media hora unas tres veces.
Lo pasamos a un tuper y a disfrutarlo.

Anuncios

MI TIRAMISU

Esta receta de tiramisú me la enseñó una amiga francesa, Pascale. Pascale es la esposa de un jefe que tuvo mi marido. Os podéis imaginar que las circunstancias en que nos conocimos (algún acto de la empresa, no recuerdo exactamente) no eran las más propicias para hacernos amigas, ¡era la mujer del jefe! Sin embargo bastaron unas conversaciones para darnos cuenta de que habíamos congeniado estupendamente. Aprendí mucho de ella, gastronómicamente hablando, y quiero creer que ella también aprendió algo de mí; la vida nos distanció hace unos años, volvió a vivir a Francia y hace mucho que no nos vemos.
El año que nos conocimos fue 1991 y por aquel entonces al dependiente del puesto de quesos del mercado donde compro, en un barrio del sur de Madrid, lo de mascarpone le sonaba a Alcapone. Huelga decir que en aquella época, cuando quería hacer este postre tenía que acordarme de encargar el queso unos días antes porque normalmente no lo había. Por fortuna eso ha cambiado y este mismo dependiente ahora se mueve con soltura entre mascarpones, provolones, parmesanos,   pecorinos …………….. y por supuesto se encuentra en cualquier gran superficie.


Voy a sugeriros dos presentaciones, en bandeja como me enseñó Pascale o en vasitos. De esta última manera, presentado en vasitos, si nos pasamos un poco al humedecer los bizcochos, hasta que cojamos bien el punto, el chorreo de café no se apreciará como ocurriría en la bandeja. Cuando os explique la elaboración entenderéis mejor lo que digo.

Ingredientes

* 18 Bizcochos soletilla
* 500 gr mascarpone (lo sacaremos del frigoríficio diez minutos antes de empezar para manejarlo mejor)
* 100 gr azúcar (más la que usemos para endulzar el café)
* Dos huevos (usaremos las dos yemas y una clara) a temperatura ambiente
* Café (una cafetera de café expreso normal, nos sobrará algo)
* Amaretto o Ron, yo lo hago indistintamente con lo que tenga en casa en ese momento
* 10 gr agua
* 8 gr café soluble liofilizado ( el Nescafé de toda la vida)
* Cacao en polvo sin azúcar (yo uso el de Valor)

Elaboración

El día anterior o unas cuantas horas antes, porque tiene que estar totalmente frio, preparamos una cafetera de café. Lo pasamos a una jarra, lo endulzamos y le añadimos un chorrito de amaretto o de ron al gusto. Reservamos en el frigorífico.
En los diez gramos de agua disolvemos los ocho gramos de café soluble. Reservamos.
Separamos las yemas de las claras, pero una de las claras la separáis en otro bol porque no la vamos a utilizar. La podéis congelar para otra preparación. La que vamos a utilizar la montamos a punto de nieve con unas gotas de limón, con varillas eléctricas. Reservamos.
En un bol amplio de cristal ponemos las dos yemas y el azúcar y mezclamos con una varilla a mano. No tienen que blanquear en exceso, solo integrar el azúcar en las yemas.
Añadimos el mascarpone y lo mezclamos con las yemas con una varilla a mano. Un poco de paciencia hasta que todo esté bien unido.
Vamos añadiendo el café soluble, yo se lo pongo todo, pero vosotros ir probando hasta que encontréis el gusto a café que más os agrade.
Añadimos la clara a punto de nieve e integramos en la mezcla.
Preparamos una manga pastelera y metemos la crema de mascarpone. Si no tenéis manga no pasa nada, lo iréis extendiendo con una espátula, cuchara o lo que os sea más cómodo; lo de la manga es porque a mí me resulta lo más fácil.
Pasamos el café que tenemos en el frigorífico a un bol.
Tomamos un bizcocho de soletilla, nos lo ponemos en la palma de la mano y le echamos por la parte de abajo dos cucharadas soperas de café y por la de arriba una. Se trata de mojarlos para que queden jugosos pero que no se empapucen, los que yo compro me funciona este sistema de dos cucharadas por abajo, una por arriba.
Vamos colocando los bizcochos en la bandeja, una fila de seis. Ahora ponemos una capa de crema, volvemos a poner encima de la crema otros seis bizcochos mojados, otra capa de crema, ponemos los últimos seis bizcochos mojados y terminamos con crema.
Procuramos alisar con una espátula esta última capa de crema y también ponemos crema por los laterales.
Espolvoreamos de cacao con un colador y listo. Dejamos unas horas en el frigorífico y ¡a comer!


Como os decía en la introducción también podéis hacer el mismo proceso colocando los bizcochos remojados y la crema en vasitos.

Observaciones

Como habréis comprobado en esta elaboración utilizamos los huevos en crudo, como ocurre en la mayonesa, por lo que los huevos deben ser fresquísimos y una vez elaborado el tiramisú lo deberemos guardar en el frigorífico hasta el momento de consumirlo. Teniendo las mismas precauciones que tenemos cuando hacemos mayonesa no hay ningún peligro. Yo elaboro tiramisú y mayonesa tanto en invierno como en verano, de hecho el tiramisú es el postre favorito de mi hijo y siempre lo hago para su cumpleaños que es en Junio, y nunca he tenido ningún problema.

Espero que os guste.

HELADO DE FRESA CON TROCITOS DE CHOCOLATE

Publicado en

¿Os apetece un helado de fresas con trocitos de chocolate? Lo bueno de hacer nosotros en casa los helados es que podemos hacerlos al gusto de nuestros comensales. En mi casa somos tres, algunas veces, cuando viene mi padre a comer, cuatro, y cada uno tiene un sabor preferido, pero la verdad es que éste de fresones, con trocitos de chocolate, nos gusta un montón a todos. Sin usar azúcar invertido, que yo no sabía ni que existía, nos lo hacia mi madre cuando éramos pequeños todos los años, unas veces en forma de simplemente batido fresquito y otras convertido en helado con esos moldes con forma de polo que vendían las presentadoras de la más famosa marca de envases de plástico del mundo. Os cuento como lo hago, es muy sencillo. No es imprescindible tener heladera, reconozco que es más cómodo y quizá quedan un poco más cremosos, pero vamos, que ya os digo que helados se han hecho toda la vida sin necesidad del aparato en cuestión.

Ingredientes

* 350 gr fresones (mejor si los tenéis congelados, así no hay que esperar a que la mezcla enfríe para pasarla a la heladera. Si lo vais a hacer sin heladera da igual que sean frescos o congelados)
* 200 ml nata líquida mínimo 35% mg
* 300 ml leche
* 120 gr azúcar
* 40 gr azúcar invertido (aquí, en la receta del helado de donuts, os explico cómo se hace)
* 70 gr chocolate de vuestro gusto

Elaboración

Ponemos todos los ingredientes, excepto el chocolate, en una jarra o en un vaso alto de la batidora. Trituramos. Si lo hacéis con fresón congelado como yo, hay que hacerlo poco a poco y procurando no sacar mucho el brazo de la batidora porque sino os salpicará un montón. Al principio parece que no vamos a ser capaces, pero con un poco de paciencia se consigue, yo lo hago con la típica batidora de brazo, la misma que uso para hacer mayonesa.
Una vez todo triturado ponemos en marcha la heladera y echamos el contenido del vaso. Dejamos mantecar el helado hasta que veamos que está bastante cremoso. Añadimos el chocolate troceado, dejamos que se mezcle un par de minutos más y ya lo pasamos a un envase de plástico con tapa y lo llevamos al congelador.

Si usáis fresones frescos sin congelar, una vez todo triturado (sin añadir el chocolate) hay que enfriarlo en el frigorífico durante unas tres o cuatro horas antes de pasarlo a la heladera a mantecar, y ya al final añadir el chocolate, como he dicho anteriormente.

Si no tenéis heladera, una vez todo triturado, se mete en el congelador, mejor en un bol de aluminio, y a la hora y media o dos horas, más o menos, lo sacamos y lo batimos con unas varillas eléctricas. Repetiremos esta operación dos veces más, en la última ya añadimos el chocolate troceado, y también nos quedará un rico helado, que finalmente guardaremos en un envase plástico con tapa.

Para consumirlo lo ideal es sacarlo unos diez minutos antes del congelador.

TARTA DE QUESO

Publicado en

¿Cuántas recetas de tarta de queso hay publicadas en internet? Yo misma me respondo que tropecientas mil. Aquí va una más. Es la que se ha hecho en mi casa desde, ya ni me acuerdo, cuando para nosotros Philadelphia solo  era una gran ciudad del estado norteamericano de Pensilvania. También he hecho y hago otras tartas de queso, más cremosas, tipo “New York Cheescake”, pero ésta es la que más nos gusta. Su textura me recuerda a la quesada pasiega, que me entusiasma, salvando las distancias por supuesto, pues la receta que yo tengo de quesada no lleva queso.

Ingredientes

* 150 gr galletas María de las de toda la vida
* 80 gr mantequilla
* 400 gr queso de Burgos
* 95 gr leche
* 135 gr azúcar
* 40 gr harina
* 4 Huevos (67 gr de yemas y 120 gr de claras)
* Ralladura de un limón

Elaboración

Primero preparamos la base de la tarta.
Encendemos el horno a 170º calor arriba y abajo (solera y grill)
Machacamos las galletas, yo lo hago metiéndolas en una bolsa con autocierre y pasando por encima el rodillo. Derretimos la mantequilla durante un minuto en el microondas.
Mezclamos las galletas trituradas con la mantequilla.
Usaremos un molde desmoldable de 22 cms y 6 cm  de altura.
Ponemos un poco de papel de horno en el fondo y lo enganchamos con el sistema del molde, recortamos lo que sobresale.
Lo untamos con un poco de mantequilla y forramos toda la base con la mezcla de galletas, apretando bien, primero con las manos y después con una cuchara para que quede lo más recto y homogéneo posible.
Metemos al horno durante 8 minutos, hasta que estén ligeramente doradas.
Sacamos del horno y dejamos enfriar. Bajamos la temperatura a 150º.


Mientras enfría la base preparamos la mezcla.
Montamos las claras a punto de nieve y reservamos.
En el vaso alto de la batidora ponemos el resto de ingredientes y los trituramos con la misma, hasta que no queden grumos.
Pasamos esta mezcla a un bol y vamos añadiendo poco a poco las claras a punto de nieve, integrándolas con una varilla de forma manual.
Llegados a este punto la base de galletas ya estará fría. Untamos las paredes del molde con un poco de mantequilla, con cuidado de no arrastrar las galletas.
Vertemos la mezcla, damos unos pequeños golpes laterales para que se asiente y las posibles burbujas suban a la superficie.
Metemos al horno (a 150º solera y grill) durante una hora, hasta que al pinchar en el centro el palito salga completamente seco.
Cuando esté lista apagamos el horno y dejamos dentro con la puerta entreabierta hasta que éste se enfrie.
Sacamos del horno a una rejilla y cuando han pasado unas dos horas, y está completamente fría, con mucho cuidado, pasamos un cuchillo todo alrededor y desmoldamos.


Os voy a explicar cómo la desmoldo yo. Quito el aro de alrededor del molde. Pongo un plato encima de la tarta como si fuera una tortilla, la doy la vuelta y retiro la base del molde y el papel, pongo el “cake stand” u otro plato y vuelvo a darle la vuelta.
Espolvoreamos con un poco de azúcar glas y listo. En esta ocasión también le he puesto una fresa con forma de flor porque me encantó cuando se lo vi a Maduixa, aunque a mí no me ha quedado tan bien como a ella. Pasaros por su blog que os va a gustar.
Hala, enchufar el horno que hasta el cuarenta de mayo no debemos quitarnos el sayo.

ROSQUILLAS DE SAN ISIDRO

Publicado en

El martes 15 de Mayo, celebramos en Madrid el día de San Isidro, el patrón de nuestra ciudad. No soy muy de fiestas populares, a la Pradera de San Isidro he ido muchas veces de muy pequeña, pero de adulta habré vuelto en dos ocasiones. No os podéis imaginar el calor que hace allí y la de gente que hay. Yo viví muy cerca de la plaza de Lavapiés hasta los once años, mi colegio fue, hasta esa edad,  el Gregorio Marañón, que ahora, igual que el barrio, es una auténtica mezcla de culturas. Es inevitable que forme parte de mi memoria el olor de los entresijos y las gallinejas que me encantan y las ricas rosquillas, las tontas y las listas. Las tontas no llevan nada de glaseado, las listas llevan un glaseado blanco y también se conocen como de Santa Clara, y las otras listas llevan un glaseado con más tono. Lo que está claro es que no hay fiesta que no esté unida a un dulce típico, esto ocurre en toda nuestra geografía. Así que este año me he animado a hacerlas en casa y el resultado me ha encantado. Han quedado muy ricas. Eso sí el agujero parece más un ombligo que un agujero, pero la verdad es que las que yo veo en las pastelerias también están bastante cerradas.

Ingredientes

Masa
* 300 gr harina (yo he usado de repostería, pero con harina todo uso también salen bien)
* 100 gr azúcar
* 7 gr de levadura tipo Royal (polvos de hornear, impulsor)
* Cinco cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra sabor suave
* Tres Huevos pequeños  (157 gr)
* Un huevo batido para pintarlas antes de hornear
* Una copita de anís (35 gr)
* Una cucharadita de las de café de anís en grano que machacaremos en el mortero

Glaseado blanco
* Una clara de huevo
* 150 gr de azúcar glas
* Una cucharada sopera de zumo de limón
* Una cucharada sopera de anís

Glaseado de color
* Tres cucharadas de glaseado blanco y dos cucharadas de caramelo líquido

Caramelo líquido
* 100 gr azúcar
* Una cucharada de agua
* 50 gr de agua

Elaboración

Si vais a hacer los dos glaseados el día anterior preparamos el caramelo líquido.
Ponemos los 50 gr de agua en una jarrita y los calentamos en el microondas hasta que casi hierva. Reservamos.
Ponemos en un cazo que no tenga las paredes muy bajas los cien gramos de azúcar y la cucharada de agua y llevamos al fuego, sin meter ninguna cuchara, vamos dejando que se haga el caramelo moviendo el cazo por el mango hasta que tenga un bonito color dorado. Entonces añadimos muy despacio y muy poco a poco los cincuenta gramos de agua caliente que tenemos en la jarrita. Mucho cuidado porque salpica y la quemadura de caramelo es muy dolorosa. Una vez que hemos integrado toda el agua ya tenemos listo caramelo líquido que no se endurecerá al enfriarse (como ocurre con el caramelo que preparamos para caramelizar moldes o decorar) y lo podemos usar para este glaseado o para bañar unas tortitas o un helado. Reservamos hasta el día siguiente.

Empezamos con la masa de las rosquillas.
Mezclamos la harina con la levadura y tamizamos.
En un bol ponemos los tres huevos y el azúcar. Batimos con varillas eléctricas o en un robot de cocina tipo Kitchen Aid. Cuando blanqueen y sin dejar de batir, añadimos el aceite, el anís y los anises en grano machacados.
Añadimos la harina poco a poco, e integramos todo, ya a mano o con la pala de la Kitchen. Nos quedará un masa blanda parecida al “blandibu” ¿os acordáis?.
Ponemos papel de hornear en la bandeja del horno. No caben todas de una vez, yo he hecho ocho en una tanda y en otra plancha que tengo he puesto otras cinco.
Nos engrasamos muy bien las manos con aceite de girasol, cogemos una porción le damos forma de bola, la depositamos sobre el papel la aplastamos un poquito y le hacemos un agujero con el dedo. La verdad es que la mayoría salen del horno con el agujero prácticamente cerrado. Cuando tengamos todas hechas las dejamos reposar durante una hora.
Unos quince minutos antes de meterlas encendemos el horno a 210º, calor arriba y abajo (convencional sin aire).
Cuando las vayamos a meter al horno las untamos con huevo batido y las dejamos durante 10-13 minutos, hasta que estén doradas, no excesivamente. Cuando estén listas las sacamos a una rejilla.
Cuando hemos metido al horno la primera tanda hacemos el glaseado.
Echamos en un bol la clara y vamos añadiendo azúcar glas y mezclando con una cuchara de madera. Cuando hayamos integrado todo el azúcar glas y esté bien blanco añadimos el zumo de limón y la cucharada de anís.
En otro bol ponemos tres cucharadas de este glaseado y añadimos dos de caramelo líquido, mezclamos y ya tenemos listos los dos glaseados.
Cuando las rosquillas estén frías, ponemos la rejilla encima de una bandeja grande (como os expliqué aquí que hago con el baño de chocolate) y las empezamos a echar el glaseado. Yo las he puesto unas tres capas, según se iba secando la anterior añadía un poco más, pues el primer baño cae casi todo a la bandeja.
Las dejamos secar del todo y listo. Las del glaseado de caramelo tardan más en secar, las del glaseado blanco secan enseguida.
Espero que si os animáis os gusten.

PIRULETAS DE CHOCOLATE

No lo puedo remediar. De vez en cuando me encanta hacer este tipo de cosas para mis sobrinas. Estas piruletas están muy ricas, el chocolate es excepcional y para qué voy a engañaros, no os podéis imaginar la alegría que me da cuando me dicen lo de: “ay tía, qué ricas están”. No es ninguna originalidad, las vi la semana pasada en el escaparate de una tienda de chocolates e inmediatamente pensé que eso se lo iba a hacer yo a mis niñas.

Cuando se hacen este tipo de preparaciones con chocolate, como mejor quedan es atemperando el mismo, así no pierde sus cualidades ni su brillo. Pero en esta ocasión no lo he atemperado porque es muy poca cantidad y atemperar el chocolate no es fácil, pero si encima es poca cantidad, todavía se hace peor. Y además es algo que, aunque ya he hecho varias veces, todavía no lo controlo al 100% como para que me salga perfecto. Lo he fundido con el método de andar por casa, que utiliza Su, a la que seguro que todos conocéis, y explica en su libro, pero al final del post os pongo un enlace a la página de una persona que trabaja con el chocolate, con explicaciones sobre el atemperado por si alguien se anima a probar.
Ya no me extiendo más y os explico cómo lo he hecho, como veréis metidas en las bolsas y con los lazos quedan bien chulas para tener un detalle, o para tenerlas en casa para acompañar un café de media tarde con nuestras amigas.

Ingredientes

* 125 gr chocolate, he usado Valhorna 61%, pero lo podéis hacer con chocolate con leche, a temperatura ambiente, el chocolate no se debe guardar en el frigorífico. En verano es mejor no comprarlo que meterlo en el frigo.
* Nueces, semillas de sésamo blanco tostado, arándanos deshidratados, naranja confitada, fideos de colores o cualquier otro fruto seco o fruta confitada que se os ocurra.
* Palitos y bolsas (que venden en todas las tiendas de productos de repostería, tanto físicas como online)
* Cinta para atar las bolsas

Elaboración

En una bandeja grande, por ejemplo la del horno, ponemos papel sulfurizado, el de hornear.
Troceamos el chocolate. En un bol ponemos las tres cuartas partes (94 gr más-menos) y lo fundimos al baño maría.
Una vez fundido, lo retiramos del baño maría y añadimos el cuarto restante de chocolate, mezclándolos con una espátula hasta que también se funda este cuarto.
Una vez todo fundido, ponemos una cucharada de chocolate sobre el papel, colocamos el palito y echamos una pizca más sobre el palito.
Formamos todas las piruletas, con cuidado de que no se rocen. Con esta cantidad de chocolate salen las que veis en la primera foto.
Cuando ya las tenemos todas formadas, con cuidado vamos poniendo por encima lo que hayamos elegido, yo he hecho varios tipos con lo que tenía en casa.
Dejamos que endurezcan a temperatura ambiente.
Cuando están totalmente frías y endurecidas las despegamos con mucho cuidado del papel y las embolsamos.


Espero que os gusten.
Como os decía al principio aquí os dejo las  explicaciones de una profesional sobre el atemperado del chocolate.

MI TARTA DE CUMPLEAÑOS

Publicado en

Cuando era pequeña y los años que cumplía tenían un solo dígito o si tenían dos el primero era un uno, las primeras fresas o fresones de la temporada las comía en mi tarta de cumpleaños. Un día que era aún más especial por este detalle. Ahora es increíble que haya fresones desde casi finales de Enero, aunque no voy a opinar sobre la calidad de los mismos.


Como el pasado día tres cumplí 50 años me hacia ilusión comer aquella tarta de fresas que tanto me gustaba y en esta ocasión preparada por mí.
Antes de explicaros como la he hecho, que es muy fácil, quería hablaros un poco sobre la nata para montar que he utilizado en esta ocasión.
La nata, igual que la leche, antes de llegar al consumo se somete a un proceso térmico de pasteurización para reducir agentes patógenos. Dependiendo de la temperatura y el tiempo que dura dicho proceso (Wikipedia dixit) se obtiene nata que se denomina fresca pasteurizada, proceso HTST, si es sometida a 72º durante unos 15 segundos, o se obtiene la que se denomina UHT que es la sometida a 138º durante al menos dos segundos y es la que más se comercializa para el consumo de los no profesionales.
Yo siempre había comprado para montar natas UHT de las marcas Asturiana o Pascual, con un porcentaje de materia grasa del 35.1% que además de ofrecer una fecha de caducidad más larga debido precisamente al proceso UHT, también llevan una serie de aditivos para estabilizarla. Pero tenía mucho interés en probar la nata fresca pasteurizada de la marca Priégola. Había leído su recomendación a Abraham Garcia, el chef de Viridiana, y es una nata que se produce en Madrid, en una granja que se encuentra en el pueblo madrileño de Villanueva del Pardillo. No es fácil de encontrar, debido a que es fresca, su fecha de caducidad es muy corta y la mayoría de las grandes superficies no la trabajan. Se puede comprar yendo a la granja, sirven a domicilio para la zona norte de Madrid, en su tienda online haciendo un pedido mínimo de 60 €, eso sí tienen muchos otros productos además de lácteos, o en el supermercado del Corte Inglés de Castellana. Lo que me resultó más sencillo fue comprobar por teléfono que había stock y me acerqué al Corte Inglés a comprar un litro, cuatro envases de 250 ml.
Como la iba a montar el sábado por la noche para comer al día siguiente y también quería hacer un poco de decoración con la manga me dio miedo que no aguantara bien estable y mejor que añadir estabilizantes usé un poco de gelatina neutra que no le da olor ni sabor. Sinceramente creo que a esta maravillosa nata ni siquiera le hubiera hecho falta la gelatina, montó más rápido que las UHT y su sabor es un auténtico placer. No creo que vuelva a usar natas UHT, si tenéis acceso a nata fresca comprobareis que la diferencia es notable.
Ya no me enrollo más y os explico cómo hice la tarta, que la verdad es que fue todo un éxito en casa. Al final os pongo también una foto del aspecto de la nata 45 horas después de haberla montado, es la que me sobró, que la comimos el lunes por la noche con unas fresas que también habían sobrado.

Ingredientes

Bizcocho
* 6 Huevos
* 150 gr Harina de reposteria
* 150 gr Azúcar
* Una pizca de sal

Almíbar
* 200 gr agua
* 200 gr azúcar
* Aroma de fresa (opcional, la próxima vez no creo que lo use, no me ha gustado el tono rosado que le ha dado al bizcocho)

Tarta
* 800 gr fresones (sobrarán)
* Un litro de nata para montar (sobrará)
* 2 Hojas de gelatina (3,32 gr)
* 100 gr azúcar glas casera o azúcar blanquilla normal si no podéis moler el azúcar normal, para la nata
* Azúcar glas casera para macerar las fresas

Elaboración

Bizcocho.
Precalentamos el horno a 180º, calor arriba y abajo (convencional sin aire).
En un bol batiremos los huevos con el azúcar. Yo lo hice en la Kitchen Aid pero se puede hacer con una batidora de varillas eléctricas. Batiremos hasta que blanqueen y aumenten bastante de volumen. En ese momento añadiremos la harina tamizada y la pizca de sal y mezclaremos con movimientos envolventes.
Usaremos un molde redondo desmontable (yo he utilizado uno de 21 cm) , ponemos papel de horno en el fondo y después untamos con mantequilla paredes y fondo y espolvoreamos de harina tirando los restos que no se hayan adherido al molde. A esto se le llama encamisar un molde.
Vertemos la mezcla y metemos en el horno durante treinta minutos aproximadamente. A los 25 minutos, si vemos que se está dorando mucho lo podemos cubrir con papel de aluminio. Comprobaremos que está en su punto cuando al introducir un pincho o brocheta éste salga limpio.
Sacamos del horno y dejamos enfriar en una rejilla. Una vez frio lo desmoldamos y reservamos. Yo lo congelé porque lo hice el miércoles y lo iba a montar el sábado por la noche. El sábado por la mañana lo saqué del congelador a la encimera y por la noche estaba perfecto para montar la tarta.

Almíbar.
Mezclamos en un cazo el agua y el azúcar, removemos un poco con una cuchara y lo llevamos al fuego. Desde que empiece a cocer lo dejamos durante unos tres minutos y ya no removemos nada mientras cuece. Añadimos, si queremos, el aroma de fresa o algún licor y dejamos enfriar completamente.

Nata.
Tendremos como mínimo una hora antes tanto el bol como las varillas en el congelador para que estén lo más frias posible. Ponemos las hojas de gelatina en agua muy fría a hidratarse.
Echamos la nata en el bol y comenzamos a montar, cuando esté a medio montar añadimos los 100 gr de azúcar. Cuando esté prácticamente ya montada paramos un momento. Ponemos agua en un cazo y la llevamos a ebullición. Escurrimos la gelatina en una jarrita pequeña y le añadimos dos cucharadas soperas del agua hirviendo. Removemos y volviendo a batir enérgicamente la nata le vamos añadiendo la gelatina en hilo. La dejamos reposar media hora en el frigorífico.

Tarta
Un rato antes de empezar con los preparativos para montar la tarta lavaremos y secaremos muy bien los fresones.
Elegiremos los más iguales para la parte superior , los partiremos por la mitad y los pondremos en un bol con un poco de azúcar glas.
Otros cuantos los haremos trocitos pequeños y también los pondremos en otro bol con azúcar glas.
Pondremos la parte de arriba del bizcocho, que estará un poco abombada, para abajo y partiremos el mismo por la mitad.
El almíbar ya frio lo pondremos en un biberón y mojaremos las dos mitades. Yo utilicé como las dos terceras partes del almíbar pero es que a nosotros no nos gusta demasiado mojado el bizcocho y además con la nata y las fresas estaba muy jugoso.
Una vez que hemos puesto el almíbar en la parte de abajo, cubrimos con nata montada y encima de la nata ponemos los trocitos de las fresas. Cuidado de que no caiga mucho del líquido que habrán soltado, hacerlo sin volcar, trocito a trocito, hasta que hayáis cubierto bien el bizcocho, ponemos otro poquito de nata encima de los trocitos de fresas.
Tapamos con la parte superior. Cubrimos bien con nata. Decoramos. Y por último colocamos los fresones que teníamos partidos por la mitad y terminamos de decorar por encima.
Para decorar yo he utilizado una boquilla metálica de la marca Cuydesa, la S6, que es una estrella abierta, creo que coincide con la 22 de Wilton.
Aquí os dejo un par de enlaces que os van a ayudar un montón para aprender a decorar una tarta con nata.


También os pongo, como os había dicho, la foto de la nata fresca montada con la gelatina, 45 horas después. No soltó ni gota de suero. Guardé un poco para observarla. A las 55 horas ya había un poco de suero y ya la tiré.