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Archivo mensual: mayo 2012

HELADO DE FRESA CON TROCITOS DE CHOCOLATE

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¿Os apetece un helado de fresas con trocitos de chocolate? Lo bueno de hacer nosotros en casa los helados es que podemos hacerlos al gusto de nuestros comensales. En mi casa somos tres, algunas veces, cuando viene mi padre a comer, cuatro, y cada uno tiene un sabor preferido, pero la verdad es que éste de fresones, con trocitos de chocolate, nos gusta un montón a todos. Sin usar azúcar invertido, que yo no sabía ni que existía, nos lo hacia mi madre cuando éramos pequeños todos los años, unas veces en forma de simplemente batido fresquito y otras convertido en helado con esos moldes con forma de polo que vendían las presentadoras de la más famosa marca de envases de plástico del mundo. Os cuento como lo hago, es muy sencillo. No es imprescindible tener heladera, reconozco que es más cómodo y quizá quedan un poco más cremosos, pero vamos, que ya os digo que helados se han hecho toda la vida sin necesidad del aparato en cuestión.

Ingredientes

* 350 gr fresones (mejor si los tenéis congelados, así no hay que esperar a que la mezcla enfríe para pasarla a la heladera. Si lo vais a hacer sin heladera da igual que sean frescos o congelados)
* 200 ml nata líquida mínimo 35% mg
* 300 ml leche
* 120 gr azúcar
* 40 gr azúcar invertido (aquí, en la receta del helado de donuts, os explico cómo se hace)
* 70 gr chocolate de vuestro gusto

Elaboración

Ponemos todos los ingredientes, excepto el chocolate, en una jarra o en un vaso alto de la batidora. Trituramos. Si lo hacéis con fresón congelado como yo, hay que hacerlo poco a poco y procurando no sacar mucho el brazo de la batidora porque sino os salpicará un montón. Al principio parece que no vamos a ser capaces, pero con un poco de paciencia se consigue, yo lo hago con la típica batidora de brazo, la misma que uso para hacer mayonesa.
Una vez todo triturado ponemos en marcha la heladera y echamos el contenido del vaso. Dejamos mantecar el helado hasta que veamos que está bastante cremoso. Añadimos el chocolate troceado, dejamos que se mezcle un par de minutos más y ya lo pasamos a un envase de plástico con tapa y lo llevamos al congelador.

Si usáis fresones frescos sin congelar, una vez todo triturado (sin añadir el chocolate) hay que enfriarlo en el frigorífico durante unas tres o cuatro horas antes de pasarlo a la heladera a mantecar, y ya al final añadir el chocolate, como he dicho anteriormente.

Si no tenéis heladera, una vez todo triturado, se mete en el congelador, mejor en un bol de aluminio, y a la hora y media o dos horas, más o menos, lo sacamos y lo batimos con unas varillas eléctricas. Repetiremos esta operación dos veces más, en la última ya añadimos el chocolate troceado, y también nos quedará un rico helado, que finalmente guardaremos en un envase plástico con tapa.

Para consumirlo lo ideal es sacarlo unos diez minutos antes del congelador.

APERITIVO DE MORCILLA DE ARROZ EN HOJALDRE

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Esta manera de presentar la morcilla de arroz la conocí en un restaurante de Madrid hace un montón de tiempo, y desde entonces la he preparado así muchas veces. Es un rico bocado, y me gusta acompañarlo con unos pimientos de piquillo pasados por la sartén. Es muy simple de hacer porque vamos a utilizar masa de hojaldre comprada.

Ingredientes

* Una morcilla de arroz de la marca que más os guste
* Una plancha, mejor rectangular, de hojaldre
* Un bote de pimientos de piquillo para acompañar

Elaboración

Como os decía en la introducción no puede ser más fácil de hacer.
Encendemos el horno a 210º calor arriba y abajo (convencional sin aire).
Quitamos la piel a la morcilla.
Envolvemos la morcilla y hacemos un paquete con ella. Cortamos rodajas de unos dos centímetros de ancho y las vamos depositando sobre un papel de horno en la bandeja.
Introducimos y dejamos que se hagan durante unos trece minutos, hasta que el hojaldre esté dorado.


En una sartén echamos un chorrito de aceite de oliva virgen extra que solo manche la sartén, y freímos los pimientos por las dos caras.
Emplatamos y listo.

Como nos sobrará hojaldre, podemos aprovecharlo haciendo unas mini napolitanas de chocolate.

Envolvemos unos trozos de chocolate con el hojaldre y lo cortamos en trozos. Cada pieza de hojaldre un trozo de chocolate.

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Lo colocamos sobre papel de horno en la bandeja,  los espolvoreamos con azúcar y, si tenemos,  con un poco de almendra granulada. Horneamos a 210º hasta que el hojaldre esté dorado. Si algún trocito de almendra se quema, retirarlo porque amargará.

Si durante el proceso, tanto de preparar la morcilla como las napolitanas de chocolate,  el hojaldre se pone un poco blando,  dejarlo una media hora en el frigorífico,  antes de hornearlo. Con la morcilla no me suele hacer falta, pero cuando preparo las napolitanas el hojaldre ya está un poco blando y una vez cortadas las meto un ratito en el frigo antes de hornear.
Espero que os guste.

ALBONDIGAS EN SALSA DE AZAFRAN

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Esta es una receta de la cocina básica de diario, en todas las casas se comen albóndigas y cada uno tenemos una forma de prepararlas. Yo las preparo así, que es como más nos gustan, y también con salsa de tomate. Además esta salsa de azafrán, que la llamo comodín, también vale para guisar una rica tortilla de patata. A los que vivís solos y os da pereza hacer una tortilla que valdría para cuatro, evidentemente podéis hacer la tortilla más pequeña, o hacer al día siguiente esta salsa y dejar que la tortilla que os ha sobrado cueza unos minutos en ella. Ya veréis qué rica está.

Ingredientes

* 500 gr carne picada (todo ternera o mitad ternera mitad cerdo, a vuestro gusto. Eso sí, recién picada en vuestra carnicería habitual)
* Ajo en polvo
* Pimienta
* Perejil fresco
* Una pizca de paprika
* Leche
* Pan rallado
* Media cebolla
* Harina
* Un poquito de vino blanco (unos 50 ml)
* Azafrán en rama
* Sal y aceite de oliva virgen extra

Elaboración

Ponemos la carne en un bol, añadimos sal, un poco de ajo en polvo, un golpe de pimienta molida, una pizca de paprika, unas hojas de perejil bien picado, un chorrito de leche y ligamos con un poquito de pan rallado. Lo justo para poder hacer las albóndigas, no os paséis con el pan que tienen que quedar jugosas.
Formamos las albóndigas, las rebozamos en harina y las freímos. Reservamos.
Machacamos en el mortero las ramas de azafrán. Reservamos.
En una cacerola ponemos a pochar media cebolla picada en brunoise (cuadraditos pequeños) con un poco de sal, cuando esté pochada añadimos una cucharada colmada de harina, dejamos que se tueste un poco, añadimos el vino blanco, dejamos que evapore el alcohol y echamos un poco de agua que habremos mezclado en el mortero con las hebras de azafrán. Removemos, vemos como engorda la salsa y vamos añadiendo agua a poquitos hasta que tenga una textura ligeramente espesa, ojo no echar mucho agua de golpe que eso no se puede arreglar bien, mejor ir echando poco a poco hasta alcanzar la textura ligada de una salsa. Rectificamos de sal y añadimos las albóndigas. Dejamos cocer todo el conjunto a fuego lento, vigilando para que no se agarren, unos diez minutos.
Podemos servir acompañadas de patatas fritas o arroz blanco salteado con un ajo picado,  y en este último caso pueden ser perfectamente  plato único.

Como os decía al principio, respecto a que la considero una salsa comodín, también os vale para el pescado. Unos lomos de pescadilla marcados primero en la sartén y añadidos después durante unos minutos a la salsa os va a encantar. En este caso podríamos ponerle también unos guisantes cocidos y unas gambas.
Estas comidas son ideales para dejar hechas la tarde anterior, para llevar al trabajo en el tuper o para congelar y, tener siempre,  en ese salvador y casero fondo de congelador que de tantos apuros nos saca.

TARTA DE QUESO

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¿Cuántas recetas de tarta de queso hay publicadas en internet? Yo misma me respondo que tropecientas mil. Aquí va una más. Es la que se ha hecho en mi casa desde, ya ni me acuerdo, cuando para nosotros Philadelphia solo  era una gran ciudad del estado norteamericano de Pensilvania. También he hecho y hago otras tartas de queso, más cremosas, tipo “New York Cheescake”, pero ésta es la que más nos gusta. Su textura me recuerda a la quesada pasiega, que me entusiasma, salvando las distancias por supuesto, pues la receta que yo tengo de quesada no lleva queso.

Ingredientes

* 150 gr galletas María de las de toda la vida
* 80 gr mantequilla
* 400 gr queso de Burgos
* 95 gr leche
* 135 gr azúcar
* 40 gr harina
* 4 Huevos (67 gr de yemas y 120 gr de claras)
* Ralladura de un limón

Elaboración

Primero preparamos la base de la tarta.
Encendemos el horno a 170º calor arriba y abajo (solera y grill)
Machacamos las galletas, yo lo hago metiéndolas en una bolsa con autocierre y pasando por encima el rodillo. Derretimos la mantequilla durante un minuto en el microondas.
Mezclamos las galletas trituradas con la mantequilla.
Usaremos un molde desmoldable de 22 cms y 6 cm  de altura.
Ponemos un poco de papel de horno en el fondo y lo enganchamos con el sistema del molde, recortamos lo que sobresale.
Lo untamos con un poco de mantequilla y forramos toda la base con la mezcla de galletas, apretando bien, primero con las manos y después con una cuchara para que quede lo más recto y homogéneo posible.
Metemos al horno durante 8 minutos, hasta que estén ligeramente doradas.
Sacamos del horno y dejamos enfriar. Bajamos la temperatura a 150º.


Mientras enfría la base preparamos la mezcla.
Montamos las claras a punto de nieve y reservamos.
En el vaso alto de la batidora ponemos el resto de ingredientes y los trituramos con la misma, hasta que no queden grumos.
Pasamos esta mezcla a un bol y vamos añadiendo poco a poco las claras a punto de nieve, integrándolas con una varilla de forma manual.
Llegados a este punto la base de galletas ya estará fría. Untamos las paredes del molde con un poco de mantequilla, con cuidado de no arrastrar las galletas.
Vertemos la mezcla, damos unos pequeños golpes laterales para que se asiente y las posibles burbujas suban a la superficie.
Metemos al horno (a 150º solera y grill) durante una hora, hasta que al pinchar en el centro el palito salga completamente seco.
Cuando esté lista apagamos el horno y dejamos dentro con la puerta entreabierta hasta que éste se enfrie.
Sacamos del horno a una rejilla y cuando han pasado unas dos horas, y está completamente fría, con mucho cuidado, pasamos un cuchillo todo alrededor y desmoldamos.


Os voy a explicar cómo la desmoldo yo. Quito el aro de alrededor del molde. Pongo un plato encima de la tarta como si fuera una tortilla, la doy la vuelta y retiro la base del molde y el papel, pongo el “cake stand” u otro plato y vuelvo a darle la vuelta.
Espolvoreamos con un poco de azúcar glas y listo. En esta ocasión también le he puesto una fresa con forma de flor porque me encantó cuando se lo vi a Maduixa, aunque a mí no me ha quedado tan bien como a ella. Pasaros por su blog que os va a gustar.
Hala, enchufar el horno que hasta el cuarenta de mayo no debemos quitarnos el sayo.

RISOTTO DE CHAMPIÑONES

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Esta es una receta para hacer en esos días que no tienes muchas ganas de cocina, has salido el domingo por la mañana a pasear, a leer el periódico en un banco en el parque, has ido a misa si es habitual en tí, has comprado el pan, porque ese domingo tampoco tienes ganas de hacer pan, incluso has tomado una cañita y una tapa con tu pareja y/o amigos, y vuelves a casa con la hora pegada. No por eso vamos a comer cualquier cosa, este risotto está bien rico y puede ser perfectamente plato único. En media hora estaremos comiendo.

Ingredientes

* 300 gr arroz arborio
* 400 gr champiñón
* Una cebolla
* 150 ml vino blanco
* Un litro de caldo de pollo (en esta ocasión he usado el comprado con nombre de pico pirenaico)
* Queso parmesano (en esta ocasión he usado pecorino que había comprado para hacer pesto)
* Una loncha de jamón ibérico por persona
* Aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta blanca

Elaboración

Lavamos y loncheamos los champiñones. Ponemos el caldo a calentar.
Picamos en brunoise (trocitos pequeños) la cebolla y la ponemos a pochar a fuego lento en la cazuela, se tiene que poner transparente pero no debe tomar color.
Cuando la cebolla esté en su punto añadimos los champiñones, los rehogamos hasta que hayan soltado el agua y ésta se haya evaporado.
A continuación añadimos el arroz, damos unas vueltas, añadimos el vino y dejamos evaporar el alcohol.
Empezamos a añadir el caldo hirviendo, cazo a cazo, y damos vueltas con una cuchara de madera. Hasta que no se ha consumido el caldo de un cazo no añadimos el siguiente. Así vamos añadiendo, sin dejar de remover hasta que esté en su punto. Unos 18 minutos desde que hemos añadido el vino, más o menos, vamos probando. Salpimentamos.
Ponemos las lonchas de jamón envueltas en papel de horno y las metemos al microondas un minuto o minuto y medio para que se queden crujientes.
Emplatamos el arroz, espolvoreamos con el queso rallado, y ponemos una loncha de jamón.
Con estas cantidades comen perfectamente como plato único tres o cuatro personas, y como primer plato seis personas.

ROSQUILLAS DE SAN ISIDRO

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El martes 15 de Mayo, celebramos en Madrid el día de San Isidro, el patrón de nuestra ciudad. No soy muy de fiestas populares, a la Pradera de San Isidro he ido muchas veces de muy pequeña, pero de adulta habré vuelto en dos ocasiones. No os podéis imaginar el calor que hace allí y la de gente que hay. Yo viví muy cerca de la plaza de Lavapiés hasta los once años, mi colegio fue, hasta esa edad,  el Gregorio Marañón, que ahora, igual que el barrio, es una auténtica mezcla de culturas. Es inevitable que forme parte de mi memoria el olor de los entresijos y las gallinejas que me encantan y las ricas rosquillas, las tontas y las listas. Las tontas no llevan nada de glaseado, las listas llevan un glaseado blanco y también se conocen como de Santa Clara, y las otras listas llevan un glaseado con más tono. Lo que está claro es que no hay fiesta que no esté unida a un dulce típico, esto ocurre en toda nuestra geografía. Así que este año me he animado a hacerlas en casa y el resultado me ha encantado. Han quedado muy ricas. Eso sí el agujero parece más un ombligo que un agujero, pero la verdad es que las que yo veo en las pastelerias también están bastante cerradas.

Ingredientes

Masa
* 300 gr harina (yo he usado de repostería, pero con harina todo uso también salen bien)
* 100 gr azúcar
* 7 gr de levadura tipo Royal (polvos de hornear, impulsor)
* Cinco cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra sabor suave
* Tres Huevos pequeños  (157 gr)
* Un huevo batido para pintarlas antes de hornear
* Una copita de anís (35 gr)
* Una cucharadita de las de café de anís en grano que machacaremos en el mortero

Glaseado blanco
* Una clara de huevo
* 150 gr de azúcar glas
* Una cucharada sopera de zumo de limón
* Una cucharada sopera de anís

Glaseado de color
* Tres cucharadas de glaseado blanco y dos cucharadas de caramelo líquido

Caramelo líquido
* 100 gr azúcar
* Una cucharada de agua
* 50 gr de agua

Elaboración

Si vais a hacer los dos glaseados el día anterior preparamos el caramelo líquido.
Ponemos los 50 gr de agua en una jarrita y los calentamos en el microondas hasta que casi hierva. Reservamos.
Ponemos en un cazo que no tenga las paredes muy bajas los cien gramos de azúcar y la cucharada de agua y llevamos al fuego, sin meter ninguna cuchara, vamos dejando que se haga el caramelo moviendo el cazo por el mango hasta que tenga un bonito color dorado. Entonces añadimos muy despacio y muy poco a poco los cincuenta gramos de agua caliente que tenemos en la jarrita. Mucho cuidado porque salpica y la quemadura de caramelo es muy dolorosa. Una vez que hemos integrado toda el agua ya tenemos listo caramelo líquido que no se endurecerá al enfriarse (como ocurre con el caramelo que preparamos para caramelizar moldes o decorar) y lo podemos usar para este glaseado o para bañar unas tortitas o un helado. Reservamos hasta el día siguiente.

Empezamos con la masa de las rosquillas.
Mezclamos la harina con la levadura y tamizamos.
En un bol ponemos los tres huevos y el azúcar. Batimos con varillas eléctricas o en un robot de cocina tipo Kitchen Aid. Cuando blanqueen y sin dejar de batir, añadimos el aceite, el anís y los anises en grano machacados.
Añadimos la harina poco a poco, e integramos todo, ya a mano o con la pala de la Kitchen. Nos quedará un masa blanda parecida al “blandibu” ¿os acordáis?.
Ponemos papel de hornear en la bandeja del horno. No caben todas de una vez, yo he hecho ocho en una tanda y en otra plancha que tengo he puesto otras cinco.
Nos engrasamos muy bien las manos con aceite de girasol, cogemos una porción le damos forma de bola, la depositamos sobre el papel la aplastamos un poquito y le hacemos un agujero con el dedo. La verdad es que la mayoría salen del horno con el agujero prácticamente cerrado. Cuando tengamos todas hechas las dejamos reposar durante una hora.
Unos quince minutos antes de meterlas encendemos el horno a 210º, calor arriba y abajo (convencional sin aire).
Cuando las vayamos a meter al horno las untamos con huevo batido y las dejamos durante 10-13 minutos, hasta que estén doradas, no excesivamente. Cuando estén listas las sacamos a una rejilla.
Cuando hemos metido al horno la primera tanda hacemos el glaseado.
Echamos en un bol la clara y vamos añadiendo azúcar glas y mezclando con una cuchara de madera. Cuando hayamos integrado todo el azúcar glas y esté bien blanco añadimos el zumo de limón y la cucharada de anís.
En otro bol ponemos tres cucharadas de este glaseado y añadimos dos de caramelo líquido, mezclamos y ya tenemos listos los dos glaseados.
Cuando las rosquillas estén frías, ponemos la rejilla encima de una bandeja grande (como os expliqué aquí que hago con el baño de chocolate) y las empezamos a echar el glaseado. Yo las he puesto unas tres capas, según se iba secando la anterior añadía un poco más, pues el primer baño cae casi todo a la bandeja.
Las dejamos secar del todo y listo. Las del glaseado de caramelo tardan más en secar, las del glaseado blanco secan enseguida.
Espero que si os animáis os gusten.

PIZZA CUATRO QUESOS Y ANCHOAS

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Con la masa de pizza me ha pasado como con el pan. Desde que probé a hacerla la primera vez me gustó tanto el resultado que he estado experimentando hasta dar con esta receta que creo será la definitiva. La receta es de Daniel, conocido también por Pintxo. A nosotros las pizzas nos gustan de masa muy fina y crujiente, que cojas el trozo y no se venga abajo. De hecho me recuerda a las mejores que he comido en mi vida, que no fue en Italia precisamente, sino en el restaurante de un italiano afincado en el pueblo almeriense de San José, en el Cabo de Gata. El relleno es el que más nos gusta a mi marido a mí, que nos gustan fuertecitas, pero vosotros podéis hacer la masa y ponerle los ingredientes que más os apetezcan. Con estas cantidades sale una pizza hermosa que ocupa prácticamente toda la bandeja del horno. Si queréis hacer dos o tres más pequeñas, solo tenéis que duplicar las cantidades, y así hacer de varios rellenos distintos.

Ingredientes

Masa
* 200 gr harina de fuerza
* 50 gr semolina ( y un poco más para espolvorear al estirado)
* 125 gr agua
* 5 gr de levadura seca de panadería ( la liofilizada o instantánea) o 12 gr de la fresca prensada
* 10 ml de aceite de oliva virgen extra
* 5 gr sal

Relleno
* Tomate frito (mejor casero)
* Queso cheddar, queso Arzúa Ulloa, queso roquefort y queso gorgonzola
* Anchoas
* Alcaparras
* Aceitunas negras sin hueso
* Orégano (opcional)
* Una pizca de aceite de oliva virgen extra

Elaboración

Mezclamos en un bol la harina, la levadura, la semolina, la sal, el agua y el aceite de oliva. Cuando estén integrados todos los ingredientes volcamos en la mesa y amasamos hasta obtener una masa elástica que se despega de las manos pero resulta ligeramente húmeda. Enseguida se consigue, no es una masa difícil de trabajar.
La ponemos en un bol tapado con un paño y esperamos a que doble su volumen, más o menos una hora u hora y media, depende de la temperatura ambiente.
Cuando ya esté lista la masa, encendemos el horno a 210º calor solo abajo.
Ponemos un papel de hornear en la bandeja del horno.
Espolvoreamos la mesa con semolina y estiramos la masa con el rodillo dándole la forma que nos parezca mejor pero que quede bien fina. La pasamos sobre el papel y procedemos a rellenarla.
Primero echamos un chorrito muy pequeño de aceite y lo extendemos por toda la masa, a continuación echamos tomate frito y colocamos en trozos los distintos quesos. Ponemos las anchoas, las alcaparras, las aceitunas y si queremos (en esta ocasión yo no le he puesto) espolvoreamos con un poquito de orégano. También me dí cuenta después de que junté los dos quesos azules, tenia que haber puesto uno enfrente del otro.
Metemos al horno, cuando esté tostada por abajo, apagamos abajo y encendemos el grill hasta que esté a nuestro gusto. No pongo tiempo, depende del horno y de lo fina que la hayáis dejado, como se puede abrir la puerta, pues vais vigilando hasta que este tostada a vuestro gusto. Cuando esté lista la pasamos a una bandeja, que repose unos minutos y a disfrutar

PANACHE DE TEMPORADA

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La diferencia entre menestra y panaché consiste en que en la menestra, aunque las verduras se cuecen también por separado, finalmente se juntan todas en una salsa hecha con cebolla pochada, una pizca de harina y el agua de la cocción de alguna de las verduras más suaves. En el panaché las verduras se cuecen, se rehogan y se presentan por separado, en bandeja o a cada comensal en su plato. A mí me gusta más hacer panaché que menestra porque después cada uno se sirve de lo que más le gusta, aunque a nosotros nos gusta todo. Es un poco entretenido de hacer porque, como ya he dicho, hay que cocer las verduras por separado, pero vamos, para mí lo más pesado es desgranar los guisantes y las habas, lo demás se prepara rápido.

Ingredientes

* 500 gr judías verdes
* Dos patatas nuevas hermosas
* Tres zanahorias de estas que hay ahora que son super tiernas
* Un kilo de guisantes frescos
* Medio kilo de habas frescas
* Una cebolla
* Un par de dientes de ajo
* Dos huevos
* Un poco de jamón picado
* Aceite de oliva virgen extra y sal

Elaboración

Cocemos los dos huevos durante once minutos y reservamos.
Pelamos y lavamos las judías verdes. Pelamos y lavamos las patatas. Pelamos las zanahorias.
Ponemos juntas las judías verdes, las patatas en cuatro trozos y las zanahorias enteras a cocer al vapor en la olla a presión super rápida durante 9 minutos desde que empieza a salir vapor. Paramos la cocción bajo el grifo del agua fría y reservamos.
Desgranamos los guisantes y los cocemos al vapor en una cacerola normal, sin olla a presión, durante trece minutos, más o menos, podemos probar uno lo vemos.Reservamos.
Desgranamos las habas y las cocemos al vapor en una cacerola normal, sin olla a presión, durante quince minutos, aproximadamente, hasta que probemos una y esté en su punto.  Reservamos.
Una vez que tenemos todas las verduras cocidas empezaremos a rehogarlas.
En una sartén con un chorro de aceite doramos los dos dientes de ajo, y salteamos las judías verdes, añadimos sal y reservamos.
En esa misma sartén echamos otro chorrito de aceite y salteamos las patatas cortadas en cuadraditos y las zanahorias también cortadas en cuadraditos. Salamos y reservamos.
Limpiamos la sartén con un papel de cocina, echamos un chorro de aceite y pochamos media cebolla, cuando esté transparente añadimos un poco de jamón picado y los guisantes, rehogamos y añadimos sal con precaución según el sabor que haya aportado el jamón. Reservamos.
En la misma sartén pochamos la otra media cebolla, añadimos otro poco de jamón y salteamos las habas, añadimos una pizca de sal y empezamos a colocar todas las verduras en la bandeja.
Si hace falta damos un golpe de calor en la sartén a las primeras que hemos hecho.
Cortamos en gajos los huevos cocidos y servimos. La gracia de este plato radica en hacerlo con verduras frescas y en su óptimo momento. Yo hice estas cantidades que os he puesto y comimos como primer plato cuatro personas y sobró un poco. 

PRESA DE IBERICO AL PEDRO XIMENEZ Y PATATAS HASSELBACK

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Debo confesaros que, aunque como de todo, la carne no es lo que más me gusta. Muchas veces mi hijo me dice que añora los filetes de ternera empanados que le hacia su abuela. Yo los hago de Pascuas a Ramos. Cuando pienso en qué voy a hacer de comer la carne siempre surge en último lugar, así pues, aunque reconozco que esta presa ibérica que trajo mi marido de Extremadura estaba exquisita, a mí lo que más me gustó fue la guarnición de la patata Hasselback. Ya las he hecho varias veces, para el pollo asado y para acompañar cualquier pescado a la plancha y con patatas nuevas, como en esta ocasión, estaban exquisitas. Animaros a probar y me contáis.

Ingredientes

* Dos trozos de presa ibérica de unos 600 gr cada uno
* Dos cebollas hermosas
* Vino de la variedad Pedro Ximénez
* Aceite de oliva virgen extra
* Sal
* Patatas (una para cada comensal)
* Cominos

Elaboración

Limpiamos bien la presa de la grasa más externa, la troceamos a nuestro gusto, no demasiado pequeños los trozos, y la salamos.
Ponemos aceite en una sartén y freímos ligeramente la carne. Reservamos en un plato.
En ese mismo aceite pochamos las cebollas cortadas en juliana (tiras) a fuego lento, con una pizca de sal. Cuando estén pochadas añadimos la carne y la cubrimos con vino. Dejamos que cueza en el vino hasta que éste se haya evaporado y se haya formado una salsa ligeramente espesa pero que no se pegue a la cazuela.
Para preparar las patatas, encendemos el horno, calor arriba y abajo (convencional sin aire) a 200º.
Lavamos bien las patatas con un cepillo que tengamos destinado sólo para estos menesteres.
Hacemos rajitas en las patatas sin llegar a cortarlas del todo.
Machacamos en un mortero un buen puñado de cominos, sal y añadimos un buen chorro de aceite.
Con una brocha impregnamos todos los huecos de las patatas con esta mezcla.
Metemos al horno durante unos treinta minutos. Ese tiempo las tengo yo, pero vigilar, se ve perfectamente cuando la patata está asada y en su punto. Durante el asado se puede abrir el horno con cuidado de no quemaros y regar con el aceite que cae en la bandeja.
Emplatamos y a comer.

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