Cuando leía en los blogs que hacer pan engancha no quería creerlo porque yo soy un poco obsesiva y cuando me da por algo puedo ser peligrosa y cansina. Mis allegados (vecinos incluidos) llevan comiendo pan salido de mi horno hace ya un tiempo. He hecho distintos tipos, siempre sin usar pre fermentos, ni masa madre natural, y la mayoría han quedado bastante aceptables. Hoy me atrevo a publicar éste que es el primero en el que uso pre fermento y que estoy intentando perfeccionar en este momento antes de liarme con otro. Os dejo la receta, cómo lo hago y mis observaciones. Y sí, definitivamente, hacer pan engancha.
Ingredientes
Para el pre fermento que en esta ocasión es un poolish
* 250 gr de harina de fuerza o panadera
* 250 gr de agua
* 0,7 gr de levadura fresca prensada (una pizca, como la punta de una cucharilla de café, por mi trabajo tengo la facilidad de poder pesar estas cantidades tan pequeñas y ya os digo que es, más o menos, la punta de una cucharilla de café hecha la levadura miguitas)
Para la masa
* 500 gr de harina de fuerza o panadera
* 225 gr de agua
* 5 gr de levadura fresca prensada
* 15 gr de sal
* Todo el poolish
Yo me organizo así.
El viernes por la mañana antes de irme a trabajar preparo el poolish, sobre las ocho y cuarto de la mañana, mezclamos todos los ingredientes en un bol, que se tarda tres minutos, y tapamos con papel film. Lo dejamos a temperatura ambiente hasta la tarde que nos ponemos con la masa.
Sobre las ocho de la tarde mezclamos los ingredientes de la masa incluido el poolish y cuando estén bien integrados los pasamos a la mesa para amasar. Enharinamos una pizca la mesa y amasamos hasta que la masa esté elástica. Probaremos estirándola un poco y viendo que no se rompe con facilidad. Yo en esta ocasión he usado la amasadora y he mezclado en velocidad 1 durante 2 minutos, y amasado en velocidad 2 durante 12 minutos y en velocidad 4 durante cinco minutos.
Pasamos la masa a un bol y dejamos reposar tapada con un paño.
La dejamos a temperatura ambiente unas dos horas y media hasta que nos vayamos a acostar que la metemos en el frigorífico, pero cuando lleva una hora y media de reposo, más o menos, la sacaremos del bol y la estiraremos formando un rectángulo que plegamos en tres dobleces sobre sí misma. De esto no tengo foto porque era por la noche. Os lo explico un poco mejor. Sin apretar en exceso damos forma rectangular a la masa, doblamos desde el lado izquierdo hasta el centro y el lado derecho lo echamos a la izquierda por encima.
Al día siguiente por la mañana (sobre las ocho) sacamos la masa del frigorífico y la dejamos a temperatura ambiente sobre una hora y media.
Sacamos del bol, pesamos la masa y la dividimos en tres partes iguales (serán porciones de unos 385 gr cada una aprox.). A cada parte le damos forma de bola con suavidad, sin apretar excesivamente.
Tapamos y dejamos reposar una media hora.
Después de este segundo reposo le vamos a dar forma de barra ovalada y no muy larga.
Cogemos cada bola y por la parte que ha estado en contacto con la mesa la aplanamos un poco dando una ligera forma oval, la doblamos por la parte larga hasta la mitad y presionamos un poco donde se cierra la masa.
Repetimos esta operación con el otro lado.
Doblamos los dos extremos y presionamos un poco para cerrar.
Después la hacemos rodar un poquito por encima de la mesa, siempre sin apretar demasiado, para formar las barras y las ponemos a reposar sobre un paño de lino o algodón enharinado con la junta hacia abajo.

Tapamos con otro paño también enharinado y dejamos reposar durante una hora.
He usado unas servilletas de lino que tengo de la típica mantelería de lino que nos regalaba nuestra madre para el ajuar. Ya sabéis, y si no lo sabéis os lo digo yo, que las mantelerías de lino se planchan fatal y la verdad es que la tengo de recuerdo pero apenas la uso, así que he encontrado utilidad a un par de servilletas que son muy hermosas.
Precalentamos el horno a 230º (calor arriba y abajo, convencional, sin aire) y unos quince minutos antes de introducir las barras ponemos en una bandeja unos hielos y metemos en el horno con el fin de provocar vapor de agua en el mismo.
También mantenemos dentro del horno, mientras se calienta, la bandeja o piedra donde vamos a hornear nuestras barras.
Antes de meterlas en el horno las hacemos los cortes con una cuchilla.
Sacamos la bandeja donde estaban los hielos, pulverizamos las paredes del horno con agua e introducimos nuestras barras. Todo esto lo hacemos con la mayor celeridad posible, y con mucho cuidado de no quemarnos, para que el horno pierda la mínima temperatura.
Como la bandeja o piedra donde se van a hornear las barras la dejamos dentro del horno para que esté caliente cuando depositemos las barras, trasladar éstas desde el paño de lino es un poco lioso, lo ideal es hacerlo con una pala, pero yo no tengo, no me apaño muy mal porque mi horno es de guías extraíbles (solo las guías, no toda la puerta) y como la encimera está enfrente pues más o menos me voy apañando.
Horneamos durante 20 o 25 minutos, depende de nuestro horno. Sabremos que están bien cocidas por el color que van cogiendo y porque al darles unos golpecitos por abajo sonará a hueco.
Sacamos a enfriar a una rejilla.
Observaciones
En los libros que tengo al respecto recomiendan hornear sobre piedra refractaria. Me acordé que tengo una caja de baldosas de gres porcelánico que me sobraron cuando hice obra el año pasado en mi baño y ahora uso una.
La diferencia ha sido abismal, antes tenia que dar la vuelta a las barras para que se cocieran bien por abajo pero con la baldosa eso no hace falta.
No obstante al principio es mejor practicar incluso dejando que las barras hagan el reposo final ya depositadas en la bandeja en que las vamos a hornear, aunque ésta esté fría, y según vayamos cogiendo soltura ir probando a pasarlas de los paños de lino a la bandeja o de los paños de lino a la piedra.
No os desaniméis si no os sale bien a la primera, todo es práctica, de hecho si os fijáis bien una de las mías está tostada de más; sobre todo es muy importante los reposados de la masa y la forma final de las barras.
Acepto sugerencias de todas las que tengan más experiencia que yo.
Os iré contando mis avances, y definitivamente os digo, que es una satisfacción enorme comer el pan que hemos hecho nosotros mismos. Animaros y probar un fin de semana.


























